Volvió a verle, todavía no habían intercambiado ni una sola palabra, y aunque no lo supiera, él no dejaba de mirar su piel, su pelo, sus ojos... y aguzaba el oido para intentar oir una sola palabra que saliera de su boca.
Hasta que una tarde, fruto de la pasión y de sus miradas, se gestó, tímido pero firme, el primero de tantos besos. Rozó sus labios lentamente, labios culpables de tantas locuras y de noches de desvelo.
No os estoy hablando de historias ficticias salidas de un libro o dos películas, os hablo de la vida real,de mi vida, de amores que un día te parecen imposibles y al día siguiente te encuentras allí, abrazada por ÉL, ese chico que te hace sentir tan especial.
¿Conocéis esa canción de Extremoduro que dice "No necesito alas para volar, tan sólo LSD"? Pues bien, yo no necesito ni alas ni LSD, sólamente le necesito a él. Porque toda una vida es mucho tiempo, pero a su lado es muy poco.
Ahora mismo leo mi "micro-relato" y siento como se me pone la piel de gallina, siento la misma sensacion que tengo cuando él, silencioso, se acerca a mi oreja y me susurraba "te quiero", y vuelvo a subir, a estar en las nubes.
Y por todo esto que te cuento me resultaria dificil vivir en el suelo porque me he acostumbrado a tener mi vida en el cielo,volando con el.

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